martes, abril 25, 2006
¿Amordazados? Ahora ya no
No sé si es totalmente real, así de forma tan taxativa, decir que el periodismo está amenazado. Eso él, ¿y nosotros? Cómo entonces, ¿amordazados? ... Lo que sí es verdad es que la ilusión y la entrega son prácticas indispensables y vitales para ejercer esta profesión y que si los periodistas se encuentran descontentos o desilusionados en el entorno en que trabajan, el peligro deja asomar sus orejas y puede poner a la profesión al filo del abismo.Según el entendido Juan Varela, el periodismo está obligado a encontrar su lugar si quiere sobrevivir. Yo no lo creo totalmente así. Más bien al contrario. Con el periodismo digital se abre un nuevo mundo ante nosotros. Ante los que nos queremos dedicar a la profesión y ante cualquiera. El periodismo virtual crece, es una salida, un mundo a seguir descubriendo, explotando y por el que se puede sembrar. Y créanme es tierra fértil, muy fértil.
No hay que reinventar nada, ni información, ni historias estrambóticas, ni ingeniar ningún tipo de cambio en el espacio público o mediático. Simplemente hay que descubrir cómo redireccionarnos ante la revolución mediática que nos asiste, saber adaptarnos a ella.
¡Pero si ahora es cuando mejor funciona la comunicación! Tenemos hasta perritos guardianes. El periodismo no se muere de éxito no, al contrario, ahora es cuando está reviviendo, por qué. Por qué ahora. Simplemente porque estamos aprendiendo a manejar todas las posibilidades informáticas a nuestro alcance. Además hoy es más fácil que nunca optar por una opinión y seguirla sin dejarse arrastrar por la primera que nos asalta. Gracias al hipertexto podemos vigilar, informar, criticar, valorar y aconsejar o complementar. Ahora es cuando el periodismo es rico en colores y vida. ¡Que se está muriendo!, no lo creo.
Los hay de la máxima ley de que la tecnología digital, más que beneficiarnos ha multiplicado el intrusismo, pero más bien, digo yo, no podría ser que el infinito universo virtual de la información sea una oportunidad para los periodistas (¿?). Años y años oyendo el mismo discurso de siempre. Que si los periodistas estamos acechados por todos lados: público, fuentes, editores, publicidad ... ¿arrinconados? No, ahora es cuando más uso puede hacer un periodista de su propia libertad. Para qué están los blogs o las bitácoras entonces.
Antes el periodista tenía que conformarse con la única posibilidad de plasmar en un libro (o donde fuera) lo que le habían cortado de su artículo o lo que por diversas represalias futuras no podía publicar. Ahora puede gritarlo por todo el mundo que le van a oír y lo mejor de todo es, además, que le van a contestar (¡tienes un nuevo comentario!). ¿Algo mejor que saberse escuchado y refutado, dejando de lado la frustración del silencio y la soledad de pensamiento? No estamos amordazados, ni tampoco acurrucados junto al lecho de muerte de la profesión. Ahora ya no.

